Estos días es noticia la iniciativa de una discoteca valenciana que ha decidido sortear entre sus clientes una operación de cirugía estética, levantando una polémica inesperada e injustificada a mi juicio.

Diversos medios de comunicación han trasmitido sus opiniones y las de sus colaboradores así como las noticias relacionadas con este caso, la última, la decisión del Ministerio de Sanidad de tomar cartas en el asunto.

Como es lógico, la libertad de opinión permite posicionarse a favor o en contra, pero me parece de lo mas absurdo criticar un sorteo cuando se permite desde la administración publica y desde los medios de comunicación privados la difusión de todo tipo de anuncios publicitarios de esta índole.

Mas absurdo me parece si cabe, es que el Ministerio de Sanidad se haya planteado y de hecho ampare que ciertas comunidades autónomas financien con dinero de la Seguridad Social cambios de sexo y en cambio critiquen y se planteen parar un concurso donde la gente participa de manera voluntaria. No veo lógico que alguien se pueda cambiar gratis su sexo por no aceptar su estatus natural, y en cambio no pueda participar en un sorteo para el aumento de pechos o en una liposucción.

Desde mi punto de vista, la cirugía estética representa un riesgo contra la autoestima de las personas, y solo debería permitirse en casos de necesidad o en aquellas personas que puedan demostrar que el cambio no es un capricho. Hemos llegado a un punto donde la moda supera a la necesidad y donde los complejos nos los crean, muchas veces sin tenerlos.

A última hora, la empresa promotora de este concurso, se ha visto obligada a retirarlo, por la controversia acontecida y por la presión mediática a la que se ha visto sometida.
Las administraciones públicas sin embargo, siguen empeñadas en pagar operaciones estéticas a las personas que desean cambiar de sexo y siguen cobrando, en las cadenas mediáticas públicas, por los anuncios que las clínicas de estética insertan en su programación.